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Conoce la historia revolucionaria de la falda

La falda ha acompañado al ser humano desde la antigüedad. Hace miles de años hombres, mujeres y niños usaron una pieza de tela para cubrir su cuerpo desde la cintura. Con el pasar de los siglos, usos y diseños se transformaron para escribir la historia revolucionaria de la falda y convertirla en una prenda casi exclusivamente femenina.

La revolución de la falda tuvo lugar en el siglo XX. No ocurrió en un solo momento. En décadas distintas hubo varios hitos en el mundo de la moda que consagraron a la falda como la prenda favorita de las mujeres.

El comienzo de la falda modena

El primero de los hitos ocurrió en los años veinte del siglo pasado de la mano de Coco Chanel. Ya para entonces la falda se había desprendido de los armazones que le daban volumen y que fueron parte de sus características por siglos.

El largo, sin embargo, se mantenía hasta el tobillo. Fue entonces cuando la diseñadora francesa creó un estilo diferente para la prenda: más ancho, recto y largo solo hasta cubrir la rodilla. Se conoció como “el largo Chanel” y permitió que las mujeres vistieran la prenda con mayor libertad de movimiento y comodidad en cualquier ocasión.

La revolucionaria falda de Dior

Las décadas de los treinta y cuarenta no fueron las mejores para la falda debido a la depresión económica y la II Guerra Mundial. En el período de la postguerra recobró su esplendor, gracias a los revolucionarios modelos que ideó Christian Dior.

Dior presentó en 1947 la falda corola, con caída y curvatura semejantes a las de los pétalos de una flor. Se caracterizaba por ser ceñida a la cintura y amplia a medida que bajaba hasta cubrir la rodilla.

El diseñador francés no se conformó con este modelo. A mediados de los cincuenta,  al crear la falda tubo o lápiz, produjo otra revolución en la historia de la falda y de la moda femenina. El nuevo modelo se ceñía a la silueta femenina, y caía en línea recta hacia las rodillas.

La gran popularidad de la falda tubo se extendió a la década de los sesenta. A partir de entonces, las variantes en el diseño y las telas, le ha permitido mantenerse hasta hoy entre los modelos preferidos para vestir elegante.

La liberación de la minifalda

En los sesenta del siglo XX se produjo otro de los momentos revolucionarios en la historia de la falda: la aparición de la minifalda.

La inglesa Mary Quant convirtió la minifalda en un ícono de la moda y de la liberación sexual femenina tras presentarla en un desfile en 1964.

El revolucionario modelo tenía un largo que cubría solo hasta la mitad del muslo, rompiendo con lo que dictaban hasta ese momento los cánones de la moda. Generó controversia entonces, y todavía su uso provoca polémica en la actualidad, pero no por eso ha dejado de estar en el guardarropa femenino.

A partir de la minifalda han surgido modelos más cortos denominados microfaldas que ni siquiera alcanzan a cubrir la totalidad de las nalgas.

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